08 Dec 289: Cuando tu Alma se Cansa Primero que tu Cuerpo.
Tengo una pregunta y me parece importante; quiero saber si alguna vez tú has sentido que todo en tu vida está funcionando excepto tú, como si fueras un celular, y dijeras que te queda 5% de batería, pero tu igual sigues atendiendo las llamadas, sigues enviando los mensajes, como regularmente haces con tus responsabilidades, con tus hijos, trabajo, tu ministerio, hasta que de momento tu interior te dice: “Honestamente, no doy para más”.
Hoy quiero hablarte de esos cansancios que no vienen de las piernas, no vienen de la espalda, esos cansancios que vienen de nuestra alma, y quiero hablarte de ese agotamiento que es silencioso y que tú y yo sabemos que es el que más factura nos cobra en nuestra vida. Lo que muchas mujeres no saben es que ese desgaste emocional se va filtrando en áreas que parece no tener relación.
Ejemplo: Se filtra en tu paciencia, en tu fe, en tu creatividad, en tu intimidad, en tu forma de amar e incluso en tu manera de tomar decisiones. Es como cocinar con un fuego bajito que ya casi no calienta y tú lo intentas y lo intentas, pero nada parece funcionar. En el día de hoy voy a mostrarte 3 señales que indican que tu alma se está cansando antes que tu cuerpo; te enseñaré la estrategia más poderosa para empezar a recuperarte por dentro sin parar tu vida y también te voy a enseñar acerca del tema: cuando tu alma se cansa primero que tu cuerpo.
¿Te preguntarás por qué tu alma se cansa primero que tu cuerpo? ¿Me creerías si te dijera que esos cansancios que no vienen de las piernas, no vienen de la espalda, esos cansancios que vienen de nuestra alma? ¿Te has preguntado alguna vez que todo en tu vida está funcionando excepto tú? ¿Me creerías si te dijera que tu alma no fue creada para arrastrarse, tu alma fue creada para respirar? ¿Sabías tú que lo nuevo de Dios está esperando por ti?
¿Te has preguntado si tienes la capacidad de responder con toda seguridad estas preguntas? Me gustaría leer tus respuestas a estas preguntas, en la caja de comentario.
Terminando con lo anterior, continuemos nuestra lectura.
Cuando tu alma se cansa primero que tu cuerpo, quiero entrar directo a este tema, porque cuando tú aprendes a reconocer las señales de que tienes un alma cansada, créeme que puedes evitar ese colapso por el que pasan tantas mujeres. Cuando tú aprendes a reconocer esas señales, créeme que vas a dejar de sentirte débil y vas a empezar a entender que tu interior está pidiendo auxilio; acerca de tu interior hay mucho que comparto en mi nuevo libro.
Hoy quiero mostrarte esas tres señales que indican que tu alma se está cansando antes que tu cuerpo y luego te daré esa estrategia poderosa para empezar a recuperarte sin tener que detener tu vida, así que respira profundo que este episodio le va a tocar a la gran mayoría de ustedes.
TRES SEÑALES QUE INDICAN QUE TU ALMA SE ESTÁ CANSANDO ANTES QUE TU CUERPO.
1. Cuando las cosas pequeñas te desbordan como si fueran algo enorme; hay días que un comentario, un cambio de planes, un ruido insignificante te descoloca y te descontrola y no porque seas una mujer inestable, no porque te estés volviendo loca, sino que en realidad tu alma está saturada por dentro.
Cuando el alma se agota, lo cotidiano se vuelve como una montaña rusa y cualquier roce emocional activa un cansancio que a veces no tiene explicación lógica para la mayoría de nosotros, y es en ese momento en que te encuentras diciendo a ti misma: “No sé por qué esto me afectó tanto”. Amiga, no eres tú, es tu alma que está pidiendo un espacio, un respiro, y que te está dando una señal de que está cansada por dentro.
2. Cuando la mente corre, pero como que el corazón se queda bien atrás; una mujer con el alma cansada sigue cumpliendo, sigue trabajando, sigue sirviendo, pero dentro de ella hay un retraso emocional, como que, si su corazón caminara tres pasos atrás de todo lo que está resolviendo, de todo lo que está trabajando, de todo lo que está haciendo.
Sí, claro que está resolviendo, pero lo hace sin alegría; sí, claro que estás avanzando, pero lo haces sin ilusión; claro que está fuerte, pero por dentro te sientes vacía, pero aquí es donde aparece esa sensación de: “Yo estoy funcionando, pero no siento que estoy viviendo”; ese es un aviso claro de que tu alma tiene un déficit.
3. Cuando tu cuerpo empieza a hablar lo que tú te has callado siempre; un alma agotada siempre se manifiesta físicamente, y se manifiesta en tensión en los hombros, en ese insomnio intermitente que tú dices; Dios mío, con el cansancio que yo tengo, tantas cosas que tengo que hacer mañana, ¿cómo es posible que me acuesto y no me duermo? Ese nudo en el estómago que no se va, esa fatiga que, aunque parece que no has hecho nada intenso, te sientes tan agotada.
El cuerpo nunca miente; cuando tu alma no puede gritar, el cuerpo lo va a hacer por ti y la Biblia lo describe con una precisión impresionante. David escribió: “Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mí gemir todo el día” (Salmos 32:3). Eso es exactamente esto; lo que no se procesa en el alma termina somatizándose en tu cuerpo.
No es simplemente que estás rara; es un mensaje interno que dice: “No puedo seguir cargando este peso de esta manera”. No es enfermedad en todos los casos; en la mayoría de los casos es un aviso que tu cuerpo te está dando, de que tu alma está cansada. No estoy aquí para hablarte de problema o añadirte carga o darte más ideas de que hay cosas que no están funcionando en tu vida.
Conoces Mujer Podcast y sabes que estoy aquí porque te quiero dar una estrategia más poderosa. Esa estrategia poderosa para vencer ese cansancio de tu alma antes de que tu cuerpo se canse es volver al interior con tu paz guiada.
La única forma de recuperar tu alma, sin detener tu vida, es entrar allá dentro, no para entrar sola, sino para sanar tu alma, sanar tu corazón. Sanar no es de pensar positivo, tampoco de ignorar tus dolores; sanar es nombrar lo que te drena, es entender de dónde vienen esas emociones y de dónde viene ese cansancio, y hay que hacerlo, hay que reordenar todas esas cosas de la mano de Dios.
Jesús lo resumió con una invitación que sigue vigente para ti el día de hoy: “Venid a mí todos los que estéis trabajados y cargados, y yo los haré descansar”. Ese trabajado, ese cargado incluye exactamente ese cansado del alma del que te estoy hablando aquí, que no se ve, pero te pesa, y eso no ocurre de una manera espontánea, ocurre como un proceso, ocurre como una guía que te permita mirar hacia adentro sin perderte a ti misma.
Cada vez que camino con mujeres en temporada de agotamiento emocional, les enseño lo mismo: les digo que su alma necesita dirección, no presión; su alma necesita verdad, no velocidad; su alma necesita cuidado, no culpa. Cuando tú te das permiso de escuchar tu alma con guía, con estructura, con propósito, algo comienza a realinearse dentro de ti y así tu mente puede descansar, tus emociones se estabilizan y tu espíritu vuelve a tomar liderazgo.
Esta es la ruta que da espacio, que da oxígeno y provee claridad; esa es la estrategia que lo tiene todo a tu alrededor.
La esencia de este episodio cabe en una sola idea: tu alma no fue creada para arrastrarse, tu alma fue creada para respirar y, cuando empiezas a honrar esa verdad, todo lo demás en tu vida comienza a alinearse. Antes de apagar este episodio, ¿qué puedes hacer para marcar tu próximo año de una manera en que ni te imaginas?
Quiero que hoy mismo vayas a pre ordenar tu copia de mi libro Sana, que saldrá el próximo 13 de enero. No quiero que esperes el lanzamiento oficial, no pospongas lo que tu alma lleva tiempo pidiéndote. Haz este acto sencillo y poderoso, ve y reserva tu libro y asegúrate de recibir esas primeras copias porque ese es el paso concreto para entrar en una temporada donde tu sanidad no solo sea un deseo, sino que sea un proceso real para tu vida.
La oración ayuda, si la conversación ayuda, si la reflexión ayuda, pero sanar requiere una guía, requiere un camino seguro, una estructura que te tome desde lo más profundo hacia lo nuevo; eso es lo que mi libro Sana va a hacer contigo. Si este episodio te tocó algo dentro de ti, si te reconociste en alguna de las escenas, si sentiste que esto es para mí, sigue esta intuición, ve y ordena tu libro.
Tu alma está señalando el camino y ahora simplemente quiero llevarte de la mano y quiero pedirte que me ayudes a llevarle este mensaje a una mayor cantidad de mujeres. Dale like, compártelo con alguna amiga y cuéntame en los comentarios qué parte de lo que hablé en el día de hoy habló directamente a tu corazón. Te recuerdo que sanar es importante porque lo nuevo de Dios está esperando por ti.
Por último, me gustaría agradecer a todas esas mujeres que decidieron invertir un par de minutos de su vida leyendo.
No Comments