22 Dec 291: Lo que sí sanas… y lo que sigues repitiendo
¿Qué puede ser un poquito incómoda, pero también puede ser liberador? Quisiera saber si algún día tú has sentido que ya tú superaste algo, pero de repente como que en otra temporada de tu vida aparece lo mismo y aparece como disfrazado; es como si hubieses cerrado un capítulo, pero de repente ves el mismo patrón y lo ves como con otro nombre, como otra persona, en otro escenario, y esos son los momentos en los que generalmente, ¿yo pensé que había superado esta etapa de mi vida? ¿Pensé que había cerrado este capítulo?
Muchas mujeres cargan esa frustración, pero en silencio, y cuando esto sucede, creen que fallaron, creen que retrocedieron, piensan que algo en ellas está dañado, pero lo que nadie les explica es que una parte de ti, claro que sanó, pero hay una parte más de ti que le toca un poco más de tiempo ponerse al día.
Hoy quiero mostrarte la diferencia entre lo que sí has logrado sanar y lo que sigues repitiendo en tu vida, porque algunos ciclos vuelven a nuestras vidas aun cuando le servimos al Señor, cuando vamos a la iglesia, cuando oramos, y quiero enseñarte cómo identificar qué parte de ti ya está lista y cuál necesita un poco de cuidados extras.
Al final de este episodio te voy a compartir 4 pasos para tú rompas esos ciclos que estás repitiendo. Lo que te voy a compartir hoy puede sacudirte un poquito, pero la intención es que te liberes y, al mismo tiempo que te puedes sacudir, te puedes liberar. Hoy quiero hablarte acerca de lo que sí sanas y lo que sigues repitiendo.
Hoy quiero desearte una feliz Navidad. Sé que estos días tu hogar va a estar con muchas personas o estarás de visita en algún lugar y quiero que donde estés, estés llena de paz, de risas sinceras, de abrazos que sanan y, por supuesto, de la presencia de nuestro Señor, que es la razón de la verdadera Navidad y el regalo más grande que el cielo nos ha dado.
Mi oración es que esta Navidad no solo celebres el nacimiento de nuestro Señor, sino que también puedas celebrar renacer personalmente. Oro para que en ti vuelvas a respirar, vuelvas a creer y vuelvas a esperar todas las cosas buenas que Dios tiene para ti, que disfrutes con tu familia de momentos especiales y que la gracia de Dios se derrame sobre tu día y sobre tu vida en esta temporada especial.
¿Te preguntarás por qué sigues repitiendo los mismos errores? ¿Me creerías si te dijera que hay cosas que tú sí sanas? ¿Cómo poder identificar qué parte de ti ya sanó y qué parte todavía no? ¿Te has preguntado alguna vez por qué ciertos ciclos vuelven a tu vida? ¿Me creerías si te dijera que Dios no hace las cosas para herirlos, era para transformarlos? ¿Sabías tú que Jehová nos prometió que sanará el corazón de los quebrantados?
¿Te has preguntado si tienes la capacidad de responder con toda seguridad estas preguntas? Me gustaría leer tus respuestas a estas preguntas, en la caja de comentario.
Terminando con lo anterior, continuemos nuestra lectura.
LO QUE SÍ SANAS Y LO QUE SIGUES REPITIENDO.
Yo escribo todos los episodios con todos los deseos de mi corazón y luego de orar y pedirle revelación al Señor, con el sincero anhelo de que tú puedas cambiar tu vida, pero en este episodio algo muy especial puede suceder, y es que si algo puede cambiarte la vida, es entender que sanar no es un evento, sanar es un momento que se hace por capas; por eso a veces tú puedes sanar una parte de tu vida, pero hay unas áreas que necesitan un poco más de ayuda.
Hablemos de las cosas que tú sí sanas. Hay una superficie bien visible de lo que es el dolor cuando atraviesas algo traumático: una traición, un rechazo, un fracaso, un abandono; normalmente sanamos primero lo que está más cerca de la superficie; dejar de lograr por eso, ya puedes hablar del tema sin quebrarte, no te enojas por las mismas cosas y esa parte que nosotros hemos superado nos hace sentir que hemos avanzado y sí, eso es parte del proceso de la sanidad.
Nosotros debemos saber que Jehová nos prometió que sanará el corazón de los quebrantados y ante situaciones difíciles como esa nuestro corazón se quebranta, y nosotros como cristianos confiamos que Dios va a sanar nuestro corazón; Salmos 147:3: “Jehová sana a los quebrantados de corazón”, y Dios sí sana y, por supuesto, que tú sí sanas; eso es una parte real. Hay algo un poco más profundo y es lo que provoca, lo que ocasiona que nosotros estemos repitiendo patrones, aun cuando hemos sanado, porque aun cuando hemos sanado, hay cosas que quedan sin resolver, que están más en lo profundo y, aunque la emoción visible ya no lloras por eso, ya no te quebrantas cuando hablas acerca de eso, aunque la emoción visible diga que ya sano, el patrón que se formó en medio de ese dolor sigue operando.
Puede ser que tú hayas sanado la herida de un abandono; tu papá, tu mamá te abandonaron, tu exesposo te abandonó, pero de repente en las relaciones de pareja sigues escogiendo a tu alrededor personas que emocionalmente no están disponibles. Puede ser que hayas sanado el dolor, pero aún sientes que necesitas ganarte el amor de esa persona con esfuerzo; es posible que hayas sanado una traición, pero cada vez que te acercas a alguien, te acercas a esas personas que consistentemente te bloquean.
Puede que hayas sanado una inseguridad, pero cada vez que Dios te abre una puerta, te echas para atrás y dudas acerca de ti; a eso es a lo que me refiero. Puede que hayas sanado, pero todavía estés repitiendo los patrones que te llevarán a eso; puede parecer incoherencia, puede parecer falta de fe, puede parecer como un retroceso, pero es que una parte sí sanó, pero una parte donde siguen operando esos patrones y, excepto que entendamos que las dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo, no lo vamos a superar.
La pregunta que tú tienes que hacerte es: ¿cómo poder identificar qué parte de ti ya sanó y qué parte todavía no? Aquí es donde viene gran parte de la revelación poderosa de este episodio; lo que tú sanaste se siente liviano y lo que no sanaste se repite y es algo que es la misma discusión, pero con diferente persona, el mismo miedo, pero en diferente escenario, la misma inseguridad, pero envuelta con palabras nuevas.
La misma sensación y vuelves y te preguntas: “¿Por qué me pasa esto otra vez?”. Mucha gente se pregunta y me dice: “Pastora, ¿por qué Dios permite que yo tenga que pasar por esta situación de nuevo?”. Escúchame bien; Dios no permite que esta situación pase de nuevo porque Dios quiere que tú sufras; la realidad es que hay situaciones que nos pasan de nuevo porque necesitamos sanar lo que no pudimos ver la primera vez.
Deuteronomio 8 “Dios dice que permitió ciertos caminos en el desierto para mostrar lo que había en el corazón”; no era para herirlos, era para transformarlos. Esa repetición que a ti te frustra no es un castigo de parte de Dios, es una invitación a que prestes atención, a que identifiques esas cosas con las que necesitas trabajar y para que puedas romper esos ciclos.
4 PASOS DE CÓMO PUEDES ROMPER ESOS CICLOS SIN CAER EN CULPA.
1. Busca el patrón, no en la persona. ¿Por qué? Porque el enemigo quiere que te ofendas y, si buscas a la persona, es decir, el patrón que te lleva a repetir eso, porque Dios siempre quiere que tú observes.
2. ¿Qué parte de mí reacciona de esta manera? Puede ser que tú digas: “No es la adulta que está reaccionando, sino que me vuelvo a sentir como niña, vuelvo a sentir ese temor, sentir ese miedo”; esa niña interior es la que está reaccionando ante estas situaciones y tienen que entender que parte de ti está reaccionando de esa manera.
3. Esa parte que está reaccionando de esa manera, tráela a Dios, pero no la traigas desde la vergüenza, ni pena, ni culpa; tráela desde la verdad que te libera, Juan 8:32: “La verdad os hará libres”. ¿Sabes cuál es la verdad que te va a hacer libre a ti? La verdad sobre ti, porque la verdad sobre ti te va a liberar a ti y tú tienes que aprender a reconocer esos patrones e identificar qué parte de tu ser te está haciendo reaccionar de esta manera y eso traerlo delante de nuestro Señor.
4. Comienza a actuar desde la sanidad; la sanidad que ya tienes, porque Cristo ya te prometió esa sanidad. Hay un refrán americano que dice: “Actúa como que si lo hubieses alcanzado hasta que lo alcances”. Este paso es que comiences a actuar desde la sanidad, esa sanidad que ya tú tienes. La sanidad imparcial no te invalida, pero te da para que avances a la siguiente etapa cuando sanas por capa; bueno, eso también es sanar.
Hoy quiero decirte que si al escuchar ese episodio dices: “Pastora, esa soy yo, ¿qué me pasa, qué repito las mismas cosas? Estoy en otro lugar en mi vida y pensé que había superado esto y en realidad no lo he superado”. Si esas eres tú, quiero que sepas que mi nuevo libro, Sana, está escrito para mujeres que sienten que no avanzan o que retroceden sin ninguna razón, para mujeres que sanaron una parte, pero que necesitan sanar desde la raíz.
Este libro, más que sentarte a leer un capítulo o algo así, es un libro para procesar, es un libro para entenderte, es un libro para librarte. Quiero invitarte en el día de hoy a que, si quieres romper ciclos en tu vida, mi libro sano es el mapa que tú necesitas.
Si hoy descubriste por qué ciertos ciclos vuelven a tu vida, quiero que te quedes con esta verdad: no es que no sanaste, es que Dios quiere completarte; no te castigues por las cosas que repites, aprende a escuchar a Dios; cada repetición es un recordatorio de que todavía hay una parte de ti que está esperando restauración.
Quiero invitarte en el día de hoy a que, si no lo has hecho, vayas a reordenar mi nuevo libro Sana; puedes hacerlo en Amazon. Va a estar disponible a partir del 13 de enero; te recuerdo que el 12 de enero voy a leer el primer capítulo, pero tener el libro en tus manos es algo que no puedes posponer.
Además, que, si en este episodio hablo de tu vida, quiero invitarte a que lo compartas con alguna mujer que necesite sanar de raíz y no solamente en la superficie. Para ayudarme a llegar a otra mujer, dale like, comenta y comparte; quiero leerte aquí en los comentarios qué parte de ti no has sanado todavía.
Cada lunes te recuerdo que tenemos un nuevo episodio y escúchame bien: Dios no te repite la herida, Dios te repite la oportunidad de sanar esa herida.
Por último, me gustaría agradecer a todas esas mujeres que decidieron invertir un par de minutos de su vida leyendo.
No Comments