05 Jan 293: ¿Por qué escribí SANA
En los pasados años he dicho cosas que han incomodado a personas, he hablado de temas que muchos quisieran evitar y quiero decirle que yo no lo hice por polémica, ni por ganar aplausos, ni por hacer ruido; en realidad lo hice porque en algunos cuantos años algo arde en mi corazón; he empezado a ver cosas que sinceramente me estremece.
Muchas de las ideas que hoy seducen a las mujeres no nacen de convicciones en realidad, nacen de heridas y por eso hoy quiero abrir mi corazón contigo para explicarte por qué escribí mi nuevo libro Sana. El capítulo de hoy no viene de la autora que se sienta días, semanas, meses a escribir un libro; tampoco lo quiero hablar desde mi verdad perspectiva como comunicadora.
Quiero, en realidad, como pastora, explicarte cómo empecé a anotar. Antes de cambiar pensamientos en la vida de la gente, necesitamos sanar corazones. Este episodio no va a ser una explicación intelectual; en realidad, quiero compartir contigo una revelación pastoral, una revelación desde mi corazón pastoral, y te quiero explicar por qué escribí el libro Sana.
¿Te preguntarás cómo sanar tu corazón después de una decepción? ¿Me creerías si te dijera que las heridas preceden a la ideología? ¿Sabías tú que una herida no sanada siempre va a manchar el futuro que esa mujer intente edificar? ¿Me creerías si te dijera que las decisiones no nacen de la rebeldía; en realidad, muchas decisiones nacen de dolor? ¿Sabías tú que cuando hay ideologías incorrectas en el corazón de las mujeres, siempre vas a ver heridas que no han sido sanadas? ¿Te has preguntado por qué la sanidad no te quita la libertad, sino que te la devuelve?
¿Te has preguntado si tienes la capacidad de responder con toda seguridad estas preguntas? Me gustaría leer tus respuestas a estas preguntas, en la caja de comentario.
Terminando con lo anterior, continuemos nuestra lectura.
¿POR QUÉ ESCRIBÍ EL LIBRO SANA?
Hay algo que yo entendí hace algún tiempo; entendí que las heridas preceden a la ideología y muchas de las decisiones que hoy están destruyendo a las mujeres no nacen necesariamente ni de rebeldía ni tampoco de las narrativas incorrectas que se han lanzado fuera de nuestros círculos; en realidad, muchas de esas decisiones nacen de dolor.
Las que me siguen hace algún tiempo saben que por estos dos últimos años me he puesto en la brecha y he comenzado a incursionar con fuerza en hablar de temas sociales, temas culturales, porque entiendo que al final del día son temas espirituales.
Si me sigues en este canal, aquí publico todos los lunes un episodio de mujer podcasts, pero tengo otro canal en YouTube que se llama de frente con Omayra y en ese canal yo hablo de temas políticos, sociales, para las puertorriqueñas hago la aclaración no político-partidista y porque hago esta aclaración para los puertorriqueños porque puerto rico es un país altamente politizado y la mayoría de las cosas aquí se ven a través del filtro del partido donde la gente milita y yo hablo de temas sociales políticos, pero no hablo de partidos ni de candidatos, sino de las ideas, de las ideas que están destruyendo a nuestra sociedad y en ese canal de Omayra publico dos videos uno los martes y uno los jueves y hablo de los temas sociales y temas culturales.
Yo empecé a notar un patrón que se repetía una y otra vez. He visto tantas mujeres inteligentes, capaces, sensibles, hijas de Dios, que lamentablemente han comenzado a abrazar esas narrativas de izquierdas con mente de libertad, pero terminan dejándolas más solas, terminan dejándolas más rotas y terminan dejándolas confundidas. Y entonces entendí algo que cambió toda la narrativa para mí: antes de que una mujer adopte una ideología, casi siempre tiene una herida sin sanar.
Cuando hay ideologías incorrectas en el corazón de las mujeres, siempre vas a ver heridas que no han sido sanadas. Las ideas no nacen del vacío; hay ideas que nacen en el dolor. Nadie, ninguna mujer, se despierta un día diciendo: “Voy a sabotear mi futuro, no quiero que nadie me ame correctamente, el matrimonio es un demonio, la maternidad no es para mí, no quiero vivir una vida en orden, no quiero estabilidad”. Nadie se levanta con ese deseo de sabotear su futuro.
¿Qué es lo que en realidad ocurre? Hay mujeres que están heridas y, como están heridas, buscan un alivio, y ese alivio creen que lo encuentran cuando rechazan el amor, el matrimonio, la maternidad, el orden, la estabilidad. El mundo ha sido experto en venderles a las mujeres un alivio disfrazado de libertad, y ¿qué les ofrecen? Al final del día están dejando a las mujeres con pobreza emocional, con soledad crónica, con miedo a comprometerse, con rechazo a la maternidad y con las prioridades invertidas.
Estas ideas no aparecen solas; estas ideas son síntomas de abandono, síntomas de rechazo, síntomas de esa falta profunda de valor, que está sembrado desde la infancia y muchas veces heredado de sus propias madres que tampoco sanaron sus propias heridas.
La Biblia lo dice bien claro, Oseas: 4:6 “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento”. Pensamos que el conocimiento es simplemente información; el conocimiento también es entendimiento del corazón. Muchas veces estas heridas que no han sido sanadas se convierten en el filtro de nuestra verdad.
Esto es algo bien delicado; esa herida no sanada se convierte en el lente con el que tú interpretas el mundo. Si fuiste abandonada, toda estructura te puede parecer opresiva; si fuiste rechazada, toda corrección te va a parecer como si fuera un ataque personal; si te hicieron sentir un poco valiosa, toda exigencia te parece que es injusta y entonces llega esa narrativa que llegan y te dicen: “Haz lo que tú quieras, tú no necesitas a nadie, el problema no eres tú, el problema son todos los demás”, y para muchas mujeres inteligentes.
Estas narrativas de repente comienzan a sonar como si fuera libertad; no son libertad, son unas cárceles invisibles, de esas narrativas de que no necesito a nadie, voy a hacer lo que yo quiera, voy a tomar mis propias decisiones; eso no sana las heridas, eso lo que hace es que las justifica. Para mí no bastaba con escribir otro libro, no quería que fuera un libro simplemente de herramientas.
Ya yo he escrito libros que comparten herramientas para ayudar a las mujeres; ustedes conocen mi serie donde les enseño a valorar su vida, les enseño a soñar, les enseño a crear, les enseño a emprender y hasta las enseño a celebrar, y cada uno de estos libros de mi serie Mujer siguen siendo libros necesarios, pero he llegado a un punto donde entendí algo con claridad y te hablo desde mi perspectiva pastoral.
No puedes pedirle a una mujer que construya si primero no sana lo que está roto en su interior; una herida no sanada siempre va a manchar el futuro que esa mujer intente edificar. Es muy raro que yo utilice absoluto, pero esta vez tengo que hacerlo; siempre se va a manchar el futuro que intentes edificar si las heridas no están sanadas.
Este libro sana, no nació como un manual; en realidad nació como un proceso, como una experiencia, como un legado. Hay una libertad que Cristo nos ofrece y hay una libertad que el mundo nos quiere vender. El mundo te promete libertad quitándote límites, pero Cristo ofrece libertad sanando tu corazón.
Cuando lees Juan 8:36, “Si el Hijo libertare, seréis verdaderamente libres”, la verdadera libertad no ignora el dolor, la verdadera libertad enfrenta ese dolor, redime ese dolor, transforma ese dolor y “SANA”. Este libro fue escrito para esas mujeres: de la herida a la verdad, del dolor a la identidad, de la confesión al diseño original de Dios.
Yo escribí “SANA” porque entendí que no se puede corregir una cultura sin sanar a las mujeres que habitan en esa cultura; ninguna mujer necesita ni que le griten ideas, ni que le vendan ideologías que no funcionan. SANA es mi respuesta pastoral a ese clamor silencioso, SANA es el camino para cerrar esos ciclos, para romper esos patrones, para sanar esas heridas heredadas y para volver a escoger desde la verdad y no desde el dolor.
Si este episodio te dio claridad, y te recuerdo, Dios no quiere solo cambiar lo que tú piensas, Dios quiere cambiar lo que tú sientes, porque cuando tu corazón sana, las decisiones se ordenan y el futuro se aclara para ti.
Quiero invitarte a dar ese paso, a que vayas y busques el libro Sana en tu librería favorita. Se lanzará el día 13; el martes puedes pre ordenarlo en Amazon, y no lo veas como un libro más, sino velo como una decisión espiritual. Este libro Sana no viene a convencerte de nada, viene a acompañarte para sanar y que puedas vivir la libertad que Cristo ya ganó para ti.
La sanidad no te quita la libertad, la sanidad te la devuelve.
Por último, me gustaría agradecer a todas esas mujeres que decidieron invertir un par de minutos de su vida leyendo.
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