7 pequeños cambios que te hacen menos vulnerable a la ansiedad

7 pequeños cambios que te hacen menos vulnerable a la ansiedad

Vivimos en un mundo lleno de estímulos que hasta inconscientemente, calan en nuestra manera de ver la vida y a nosotras mismas. 

Siempre estamos expuestas a muchas formas de contaminación de nuestros pensamientos por lo que vemos en las redes sociales, lo que hay en las calles, los hábitos que adoptamos por medio de las tendencias y hasta los mensajes de los productos que consumimos en nuestro día a día. 

Además de estar conscientes de qué es lo que enfrentamos, es fundamental que sepamos cómo abordar cada situación para disminuir la vulnerabilidad que tenemos ante la ansiedad y cualquier otro flagelo derivado de la salud mental. 

A continuación, te muestro 7 pequeños cambios que puedes hacer en tu cotidianidad y que son capaces de hacerte menos vulnerable ante la ansiedad:

1. Procurar un descanso reparador

Aunque sea una de las sugerencias más comunes para el bienestar, es una de las más importantes. Muchas veces subestimamos el poder de dormir o tomar una siesta, y lo ponemos en segundo plano, olvidando que si no recargamos las energías de nuestro cuerpo, este no estará apto para hacer frente a una nueva jornada exitosa. 

Si quieres rendir, ser productiva y enfocarte en tus propósitos, debes cuidar tus ciclos del sueño y procurar descansar lo suficiente todos los días. No ignores el cansancio, más bien aprende a escuchar tu cuerpo para que puedas cubrir sus necesidades. 

    2. Mantén una alimentación saludable

      Cuida lo que consumes y dale a tu cuerpo los recursos energéticos necesarios para que responda bien ante todas los requerimientos de las largas jornadas a las que lo sometes. Prioriza tu alimentación, no la postergues, ni comas por impulsos. Disfruta de cada bocado de comida y agradece a Dios por proveer los alimentos para ti y tu familia.

      3. Reduce la exposición a pantallas

        Sobre todo cuando se acerca la hora de dormir, es importante que hagamos a un lado las pantallas y reduzcamos la cantidad de estímulos que pueden afectar a nuestro cerebro. Los teléfonos, computadores y tablets forman parte de la vida cotidiana de la mayoría, pero debemos saber cuándo usarlos y no convertirnos en “dependientes” en cada momento de nuestro día. 

        4. Comparte con tus seres amados

          Recuerda los buenos momentos que has pasado junto a tu familia, tus amigos, tus hermanos en Cristo y recuerda que procurar momentos de edificación, junto a ellos, suele ser muy favorable para ti. Comparte con la gente que tienes a tu alrededor, pregunta cómo estuvo su día, incentiva las buenas tertulias y crea en tu comunidad una red de apoyo mutuo. 

          5. Sal de la rutina

            Vivimos tan rápido que no nos damos cuenta de que probablemente, pasó un año y no hicimos absolutamente nada distinto. No tienes que disponer de grandes cantidades de dinero o de muchas horas de tu tiempo para salir de la rutina y ver un poco más de lo que Dios creó para ti. Cambia de ruta para ir al trabajo, conoce un nuevo parque en tu ciudad, reorganiza tus actividades… Cualquier cosa sencilla puede hacer una enorme diferencia.

            6. Anota versículos y afirmaciones 

              Prepárate para cuando las dudas vengan a tu mente y respóndelas oportunamente, para que no caigas en los embates de la ansiedad. Anota versículos y pensamientos positivos relacionados con el miedo, la angustia, la incertidumbre o cualquier sentimiento negativo que puedas experimentar. Si te sientes triste, lee tus versículos y no des cabida a la permanencia de esa emoción. Reconócelo, eleva una oración y déjalo en manos de Dios.

              7. No dejes de orar

                Dios es tu bastión, tu Padre y también tu mejor amigo. Ten la confianza de contarle tus pesares para que Él sea quien te ofrezca su guía, compasión y consuelo. Entrégale tus verdades, con la confianza que Él te ha dado y percibe Sus señales para hacer las cosas bien. No tiene que ser una gran anécdota para que amerite orar por ello y abrir tu corazón a Dios. En las cosas más sencillas, también está Él y no tardará en mostrarte, siempre y cuando busques Su rostro. 

                Así como estos, hay muchos otros cambios sencillos que puedes hacer y que pueden representar transformaciones significativas en tu realidad. Cuida tu cuerpo, que es el templo que Dios te regaló para que cumplieras tu propósito. Preserva tu salud, tanto física como mental, para que puedas lograr todas las victorias preparadas para ti.

                ¡Mi corazón está agradecido por verte llegar hasta el final de esta lectura, que espero sea de bendición para tu vida! Si quieres profundizar en ello, te invito a disfrutar del episodio 235 de Mujer, Podcast, titulado: “Gánale a la ansiedad”. Ve ahora mismo a tu plataforma digital favorita y descubre cómo combatir la ansiedad desde un enfoque bíblico. 

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