Principios para Vivir por Encima del Promedio

Principios para Vivir por Encima del Promedio

Ser una persona promedio es una actitud conformista ante la vida. Es no atreverse a generar cambios significativos en su camino, partiendo de la idea de “estabilidad” asociada a realizar las acciones comunes que les garanticen una “seguridad”.

Generalmente las personas que viven bajo este estilo de vida suelen asociar los cambios con la incertidumbre que puede terminar en fracaso. Trabajan bajo la falacia de la “constancia” asociada a hacer siempre lo mismo como garantía de triunfo.

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El ser constantes, cuando hablamos de nuestras metas; debemos hacer referencia es a la búsqueda de nuestros anhelos… y, para esto, necesariamente hay que arriesgar para construir esa realidad. Para nada debemos relacionarlo al detener todo aquello que me parezca “innecesariamente arriesgado”.

El no arriesgar te limita el accionar. Al arriesgar refiero a intentar ir más allá de lo esperado. Si trabajamos y hacemos solo lo “esperado” … ¿qué te diferenciará frente a otras personas?

Las personas que optan por este camino, no se dan cuenta que, al decidir poner un límite a sus acciones, detienen su proceso de aprendizaje. Detienen su crecimiento personal, puesto que: al hacer “solo lo esperado”, su motivación de crecimiento es externa y no proviene de su deseo personal de avanzar.

Pero todo esto se puede transformar si lo deseas. Si al leer esto, te has dado cuenta que varios de estos elementos están en presentes en tu vida, y no te habías percatado de esa realidad: llegó la hora de tomar acción y transformar tu realidad para ser la arquitecta de tus sueños.

3 Principios para vivir por encina de la vida promedio

  • Tener un gran sueño: Un sueño es una visión audaz de tu futuro. Soñar es el proyecto que anhelas… el soñar es la motivación para desarrollar las acciones necesarias para construir esa realidad. Sin motivación es difícil avanzar. Los sueños y nuestras metas son esa motivación que nos debe llamar a dar siempre más de lo esperado -hasta por nosotras mismas- y, así alcanzar nuestro bienestar de forma más integral.
  • Una fe creciente: una fe en crecimiento es garantía de plenitud. Al conectar tu fe con todas tus habilidades en términos académicos, o de cualquier otra formación o habilidad que tengas… expandirás tu poder de acción. Al conectar con Dios sentirás la confianza en ti misma y esto es un motor fundamental para avanzar.
  • Acciones contundentes: más allá de tener la intención, debes poner en marcha la construcción de tus sueños… de tus proyectos. No se trata de ambición, se trata de tener la autodeterminación de generar tus propios procesos de transformación y poner en camino todas las acciones necesarias para lograrlo. Tus sueños deben estar acompañados de pequeñas y grandes acciones para que así puedan ser tangibles y reales en el futuro.

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